Antes de vender, conviene saber si una pieza es de oro macizo, laminada en oro (gold-filled), chapada o falsa. Ninguna de estas pruebas caseras es tan confiable como una prueba de fluorescencia de rayos X, pero juntas clasifican correctamente la mayoría de las joyas.
1. Busque un sello
El oro macizo suele llevar sellado su quilataje (10K, 14K, 18K) o su ley (417, 585, 750). Busque con una lupa en el interior de los anillos, en los broches y en la parte trasera de los dijes. Marcas como GP, GEP, HGE o RGP significan chapado en oro. GF o 1/20 significa laminado en oro (gold-filled).
2. Use un imán
El oro no es magnético. Si una pieza se pega a un imán fuerte, es principalmente de otro metal. Pasar esta prueba demuestra poco, porque muchas imitaciones tampoco son magnéticas, pero no pasarla es decisivo. Los broches suelen tener un resorte de acero, así que pruebe la cadena en sí.
3. Revise el desgaste
El chapado se desgasta en los bordes y en los puntos de contacto. Si ve un metal de otro color en las esquinas de un anillo o en los eslabones de una cadena, está chapado.
4. La prueba de la raya en cerámica
Pase la pieza suavemente sobre cerámica sin esmaltar, como la base de una taza. El oro real deja una raya dorada; una raya negra indica otro material. Esto puede rayar su pieza, así que use una parte que no se vea.
5. Compare su peso con su tamaño
El oro es denso. Una cadena de oro macizo se siente más pesada que una de latón del mismo tamaño. No es exacto, pero las diferencias grandes dicen mucho.
6. Evite la prueba de morder y la del vinagre
Morder daña la joya y no demuestra nada. Las pruebas con vinagre o cloro pueden dañar aleaciones de oro reales sin decirle su quilataje.
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